Es impresionante como el cuerpo nos pasa la cuenta y nos dice cuando debemos parar. Desde “ese día” he estado tratando de evadir cualquier momento a solas conmigo, buscando refugio o escape en todo tipo de actividades que me permitieran “no pensar” y darle vueltas a un asunto que, de una manera u otra, tenía que afrontar.
Han sido días intensos, llenos con un montón de actividades que, de una manera u otra, pretendían llenar espacios que antes no era necesario llenar o que simplemente no sentía la necesidad de llenar.
Una vez alguien me dijo que en el camino de encontrarse uno mismo lo más probable es perderse primero, es verdad, porque se cometen errores conscientes de las consecuencias y con la convicción de poder lidiar con los resultados. Es así como en este proceso he cometido algunos excesos que me han traído consecuencias nefastas, que me han hecho caer en situaciones donde mi comportamiento no ha sido el adecuado o el que yo esperaba, hubiera querido o sabía que era correcto hacer. A su vez el resultado de estos excesos solo ha generado que mi cabeza tenga más material para querer evadir. Aún así, entre los excesos, la evasión y la sobre carga de trabajo que me he impuesto, había logrado evadirme un poco de la realidad. Pero no todo ha sido negativo, en esta búsqueda también he encontrado algunas actividades e información que me ha sido bastante provechosa y que realmente ha podido llenar “ese vacío” con cosas de valor y no solo han servido para “matar tiempo”. El asunto es que unos días atrás mi cuerpo dijo “NO MÁS” y me tiro a la cama con una especie de resfriado de castigo que me impidió moverme, salir de la cama y causo unos mareos y jaquecas que me impidieron realizar cualquier otra actividad que no fuera estar recostado pensando.
Una vez alguien me dijo que en el camino de encontrarse uno mismo lo más probable es perderse primero, es verdad, porque se cometen errores conscientes de las consecuencias y con la convicción de poder lidiar con los resultados. Es así como en este proceso he cometido algunos excesos que me han traído consecuencias nefastas, que me han hecho caer en situaciones donde mi comportamiento no ha sido el adecuado o el que yo esperaba, hubiera querido o sabía que era correcto hacer. A su vez el resultado de estos excesos solo ha generado que mi cabeza tenga más material para querer evadir. Aún así, entre los excesos, la evasión y la sobre carga de trabajo que me he impuesto, había logrado evadirme un poco de la realidad. Pero no todo ha sido negativo, en esta búsqueda también he encontrado algunas actividades e información que me ha sido bastante provechosa y que realmente ha podido llenar “ese vacío” con cosas de valor y no solo han servido para “matar tiempo”. El asunto es que unos días atrás mi cuerpo dijo “NO MÁS” y me tiro a la cama con una especie de resfriado de castigo que me impidió moverme, salir de la cama y causo unos mareos y jaquecas que me impidieron realizar cualquier otra actividad que no fuera estar recostado pensando.
Aquí me encontré por primera vez solo y enfrentado, por primera vez, a mí, a mis miedos, frustraciones, angustias, ilusiones, fantasías, rollos y recuerdos, muchos de ellos. Debo decir que fueron días difíciles en que la cabeza no encontraba mas refugio que repasar una y otra vez cada escena de los últimos acontecimientos, escenas e imágenes que traían consigo sentimientos asociados que, quisiera o no, estaban ahí para ser analizados, digeridos y aceptados. Tuve que lidiar con cada uno de mis rollos, ideas negativas sobre lo que estaba pasando del otro lado, angustias frente a lo que estaba sintiendo y la nostalgia de recordar momentos felices que ahora formaban parte de mi pasado. Estuve ahí, sin nada más que hacer analizando cada palabra, cada frase, cada momento, cada gesto y cada situación hasta terminar de convencerme de que lo que había pasado ya no tenía vuelta atrás, de que los hechos debían ser aceptados y no podía evadirlos pensando que era algo que podía cambiar.
"muchas veces me ha pasado eso: luchar insensatamente contra un obstáculo que me impide hacer algo que juzgo necesario o conveniente, aceptar con rabia la derrota y finalmente, un tiempo después, comprobar que el destino tenía razón" (el túnel).
Los miedos son enormes, y mientras mas débil esta tu cuerpo parecen aprovecharse más de tu mente, la angustia parecía hacer estragos entre sueños y realidad jugando con mis fantasías al mezclarla con mis mayores temores. Los mareos y jaqueca no me dejaban ni siquiera leer o ver televisión por lo que las únicas imágenes que podía sostener eran las de mis propios recuerdos que iban en circuito continuo entre momentos felices hasta imágenes de los más tristes. Recordaba palabras que me habría gustado nunca leer o recordar. Ahí estuve, obligado a la oportunidad de analizar cada gesto, cada advertencia, cada momento de felicidad y cada ilusión que aún mantenía respecto al asunto, pude sopesar y poner sobre la balanza las cosas buenas y las malas, pude entender, o comenzar a entender, que es lo que realmente siento y lo que esta ruptura me está provocando, tuve la oportunidad de plantearme que es lo que realmente quiero, que realmente necesito y si lo que quiero y necesito existen en un mismo anhelo. Capítulo aparte fue la de repasar mis errores, esos que fueron tan duramente señalados y que acusaron ser la causal de toda la situación, pude analizarlos desde mi perspectiva y entender que cuando uno está en plan de ser perdonado o re-considerado tiende a asumir culpas y responsabilidades que no nos pertenecen:
-Yo caí en eso.
Es cierto que cometí muchos de los errores que alguna vez me lanzaron en la cara y no puedo más que pedir disculpas por ello, pero hay otros mas que no son míos y que nunca debieron ser cargados en mi cuenta, pero sirvieron para darme cuenta cuanto pueden herir las palabras dichas en el ardor de una batalla y cuanto daño se puede hacer con ellas pero también aprendí a que las cosas hay que leerlas más de una vez, analizar las letras y su contexto para poder tratar de entender que significan mas allá de lo que dicen. También podría analizar la letra pero la tipología de mail no da esa opción. Aún hay ansiedades y miedo, aún hay angustia al imaginar algunas circunstancias pero a medida que la fiebre me ha abandonado he podido mitigarlas y ahora soy un poco más capaz de mirarlos de frente y no dejar que me dominen. Una vez hecho el balance general de todo, que estoy seguro no es primera vez que hare, llegue a ciertas conclusiones que espero sean las más apropiadas para mi, y para mi vida. Quizás sea bueno que pueda existir un poco de ilusión a la cual aferrarse pero está claro que la perspectiva ha cambiado. No puedo pasarme la vida evadiendo cada problema para no lidiar con lo que representa, es mejor armarse de valor, enfrentarlo y superarlo, cueste el tiempo que cueste.
"muchas veces me ha pasado eso: luchar insensatamente contra un obstáculo que me impide hacer algo que juzgo necesario o conveniente, aceptar con rabia la derrota y finalmente, un tiempo después, comprobar que el destino tenía razón" (el túnel).
Los miedos son enormes, y mientras mas débil esta tu cuerpo parecen aprovecharse más de tu mente, la angustia parecía hacer estragos entre sueños y realidad jugando con mis fantasías al mezclarla con mis mayores temores. Los mareos y jaqueca no me dejaban ni siquiera leer o ver televisión por lo que las únicas imágenes que podía sostener eran las de mis propios recuerdos que iban en circuito continuo entre momentos felices hasta imágenes de los más tristes. Recordaba palabras que me habría gustado nunca leer o recordar. Ahí estuve, obligado a la oportunidad de analizar cada gesto, cada advertencia, cada momento de felicidad y cada ilusión que aún mantenía respecto al asunto, pude sopesar y poner sobre la balanza las cosas buenas y las malas, pude entender, o comenzar a entender, que es lo que realmente siento y lo que esta ruptura me está provocando, tuve la oportunidad de plantearme que es lo que realmente quiero, que realmente necesito y si lo que quiero y necesito existen en un mismo anhelo. Capítulo aparte fue la de repasar mis errores, esos que fueron tan duramente señalados y que acusaron ser la causal de toda la situación, pude analizarlos desde mi perspectiva y entender que cuando uno está en plan de ser perdonado o re-considerado tiende a asumir culpas y responsabilidades que no nos pertenecen:
-Yo caí en eso.
Es cierto que cometí muchos de los errores que alguna vez me lanzaron en la cara y no puedo más que pedir disculpas por ello, pero hay otros mas que no son míos y que nunca debieron ser cargados en mi cuenta, pero sirvieron para darme cuenta cuanto pueden herir las palabras dichas en el ardor de una batalla y cuanto daño se puede hacer con ellas pero también aprendí a que las cosas hay que leerlas más de una vez, analizar las letras y su contexto para poder tratar de entender que significan mas allá de lo que dicen. También podría analizar la letra pero la tipología de mail no da esa opción. Aún hay ansiedades y miedo, aún hay angustia al imaginar algunas circunstancias pero a medida que la fiebre me ha abandonado he podido mitigarlas y ahora soy un poco más capaz de mirarlos de frente y no dejar que me dominen. Una vez hecho el balance general de todo, que estoy seguro no es primera vez que hare, llegue a ciertas conclusiones que espero sean las más apropiadas para mi, y para mi vida. Quizás sea bueno que pueda existir un poco de ilusión a la cual aferrarse pero está claro que la perspectiva ha cambiado. No puedo pasarme la vida evadiendo cada problema para no lidiar con lo que representa, es mejor armarse de valor, enfrentarlo y superarlo, cueste el tiempo que cueste.
En resumen, estuve bien enfermo, pero ya me estoy recuperando…
No hay comentarios:
Publicar un comentario