Hace tiempo que no lo hacía y hoy, aprovechando que la lluvia de anoche dejo un cielo limpio y celeste, me senté a mirar las formas que tomaban las nubes a medida que avanzaban hacía la cordillera. Increíblemente rápidas en su avance iban tomando formas distintas a medida que se separaban o juntaban con otras que encontraban en su camino. Casi como una coreografía bien planteada se iban definiendo formas muy interesantes, desde el clásico conejo hasta verdaderas composiciones de mas de 4 personajes. A medida que las observaba trataba de darles vida e historia a esas formas como si la razón de su nacimiento y desaparición tuviera que ser contada en los breves segundos que duraba su existencia. Así me fui metiendo en el asunto por un buen rato hasta que entendí que las nubes son caprichosas para formar cosas y parecen jugar con nuestros recuerdos de niño para mostrarnos la ambiguedad justa de ver lo que queremos ver o lo que necesitamos ver, no son 100% acuradas ni 100% imprecisas, solo se remiten a dar la información necesaria para que nuestra imaginación haga el resto y vea lo que nos gustaría ver. Al final, uno se da cuenta de que pueden ser un reflejo de como funciona la vida y sus circunstancias, de como vemos lo que queremos ver y no somos capaces de ver lo que realmente es, un poco una lección de como, a veces, sin tener toda la información solo nos hace falta una palabra, imagen o comentario para armar una historia, fantasía o falsa realidad que puede ir para bien o para mal. Como, con alguien que recién conoces, ves una sonrisa que no sabes interpretar y tu cabeza empieza a fabricar ilusiones o temores sobre su significado, quizás es de un complice, quizás un burla, quizás hay algo más... o peor, quizás solo fue un gesto que interpretaste como una sonrisa que te hizo pasar por mil teorías donde todas pueden ser ciertas o ninguna ser verdad. O como cuando escuchas un comentario, parte de el, y tu imaginación da vueltas buscando completar las partes que faltan tomando piezas que no siempre son correctas pero que ayudan a completar una imagen que nunca vimos completa, como si tuvieramos la necesidad de controlarlo todo y no pudieramos conformarnos con solo una parte como es, una parte solamente.
Al final parece que es mejor ver bien lo que se esta mirando para poder interpretarlo de la manera correcta, no hacer caso de un rumor o no interpretar mal un gesto, es mejor ver y esperar en que se transforma esa nube finalmente.
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