"ya el arcano N° 13 nos habla de que a veces es necesario un hecho brusco, fuerte y a veces doloroso para llamar nuestra atención y permitirnos reflexionar sobre que es lo que estamos haciendo"
Esto es una opinión muy personal pero creo que el hecho de que parte de las victimas hayan sido personas conocidas o "famosas" hizo que mucha gente se identificara con la perdida, que tomara conciencia de que un día podemos estar y al otro no, de lo importante que es decirle a quienes nos rodean lo que sentimos por ellos, día a día cultivar los cariños, los amores, los amigos - lo escencial que es alimentar nuestras relaciones con los demás. Es importante nunca dar nada por sentado o pensar que no es necesario decir ni expresar nada por que la otra persona "sabe". Es en estos casos de perdidas violentas donde nos quedamos con las ganas (creo que a todos nos ha pasado) de haber dicho o hecho algo, quedamos pensando o sintiendo que la otra persona se fue quizás sin saber lo que realmente sentíamos por el o ella. Quizás como ejercicio sea bueno decir las cosas, un simple te quiero, un te amo, un te extraño o un "sabes que?... me molesta pero podemos conversarlo". Hacer ver a los otros que estamos sintiendo y dar pie a que nos digan que sienten, no perder lo valioso de la comunicación, por algo tenemos esa habilidad en desarrollo. No dejemos que la oportunidad de expresar nuestros sentimientos se quede frustrada por el hecho, y lo repito, de creer que el otro ya lo sabe o no lo necesita saber, perdamos el miedo a expresarnos, a decirnos las cosas, nunca se sabe cuando puede ser demasiado tarde y a veces una sola palabra o un simple gesto puede significar mucho y marcar una enorme diferencia.
Por otro lado escuche o leí por ahí algo que me hizo mucho sentido. Creo que efectivamente esta tragedia trae una lección para ser aprendida tanto a nivel general como individual. Indistinto a esto creo que lo primero es afirmar que "sirvió" para desestancar muchas emociones en la gente, muchas penas no lloradas, muchos ciclos no cerrados, creo que todos los que hemos derramado alguna lágrima lo hemos hecho por lo triste del hecho y hemos aprovechado de desahogar algún dolor o pena no cerrada y hemos tomado la oportunidad de depurar amparados en la tristeza colectiva. Por ahí alguien dijo que conscientemente estábamos llorando la tragedia pero a nivel inconsciente lo hacíamos por que se nos habían abierto viejas heridas, como la perdida de un familiar, un amigo, la seguridad, todo. Estoy de acuerdo.
Para cerrar, no me queda mas que expresar mi humilde apoyo y fuerza hacia las familias, amigos y cercanos de los 21 ocupantes de ese avión. Dejarle un abrazo enorme esperando que la fuerza y fortaleza acompañen tambien a las 17 familias que aún esperan poder encontrar a sus seres queridos y poder cerrar el ciclo para no vivir en la incertidumbre de no saber donde están. Mucha fuerza, apoyo y amor para ellos, para que puedan encontrar la paz y tranquilidad que, estoy seguro, necesitan en este momento.
Un abrazo a todo quien lea esto.
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